No necesitas saber cantar. En estos encuentros exploramos la voz desde la respiración, la escucha y el permiso de sonar como somos. A veces aparece un canto; otras, un sonido sencillo o la necesidad de hacer silencio.
Mi relación con la voz nace de mi propio camino y de la práctica del canto ceremonial. Hoy la comparto en talleres y experiencias donde puedes explorar tu expresión sin la exigencia de cantar perfecto.
Una experiencia de escucha con cuencos, voz y sonido para dedicarte un tiempo de quietud. Puedes recostarte o sentarte como te resulte cómodo. Individual o grupal.
Si tienes alguna sensibilidad que debamos considerar, cuéntamelo antes del encuentro.
Puedes empezar escuchando o haciendo sonidos suaves. No hay audiciones ni obligación de cantar a solas.
No. Puedes vivir la experiencia sin explicarla al grupo. Compartir es una elección.
Sí. Si un sonido, una postura o una práctica te incomoda, puedes parar y decirlo.
No necesitas tenerlo todo claro. Escríbeme y vemos qué espacio puede acompañarte en este momento.